Ipar, E. (2014). Fragmentos de una coyuntura económica, Revista Mancilla, Vol. 7-8, 44-49

Un hegelianismo vulgar. La representación del mundo que ofrece la economía contemporánea
repite de modo paródico la identidad absoluta que Hegel estableció entre lógica, objetividad y
realidad. Sólo que ahora no son las ideas filosóficas sino las ideas económicas las que aparecen
como las únicas capaces de retener la sustancialidad de las cosas. En un contexto en el que el
resto de las ciencias sociales y humanas se abrieron al falibilismo, al giro lingüístico o a la
deconstrucción de sus viejos fundamentos, el discurso económico logró reunir y monopolizar la
idea de una ciencia absolutamente cierta de sí misma, que se para sobre los fundamentals de una
sociedad y diagnostica con precisión lo que sucede con sus macro-estructuras globales. Las ideas
económicas son, conciben y producen la realidad bajo el impulso del puro razonamiento
deductivo, la aparente neutralidad de un saber que sólo combina variables infalibles y la pseudoexperiencia del duro contacto con la producción interna de todas las cosas.

 

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