En la obra de Georg Simmel existen diversas alusiones a la felicidad. Por razones quizás evidentes Schopenhauer y Nietzsche (1906) es el libro donde aquellas son más recurrentes. Un diagnóstico sobre la modernidad inaugura estas páginas: movimiento paradójico, en el que toda elevación de la cultura lejos de conducir con mayor celeridad a la realización de nuestros fines, interpone entre nosotros y ellos una serie múltiple de estancias y rodeos. La comunicación posible, aunque difícil, entre deseo/medio/fin queda trunca. Los medios proliferan, los
deseos acrecientan su opacidad y el fin se desplaza y difumina. La expansión de los medios parece consumarse en desmedro de los sentidos y significaciones que los alentaban: “Sólo cuando comprendemos el carácter de medios que tienen innumerables actividades e intereses en los que nos habíamos concentrado como en valores definitivos, se suscita el problema agudo de la significación y el objeto del conjunto” (Simmel, 2005: 18).
deseos acrecientan su opacidad y el fin se desplaza y difumina. La expansión de los medios parece consumarse en desmedro de los sentidos y significaciones que los alentaban: “Sólo cuando comprendemos el carácter de medios que tienen innumerables actividades e intereses en los que nos habíamos concentrado como en valores definitivos, se suscita el problema agudo de la significación y el objeto del conjunto” (Simmel, 2005: 18).